domingo, 10 de mayo de 2009

NO HAY MÁS ESPERA



Sequía
Óleo sobre tela 40 x 30

Carlos Serra
*
*

Se levantan las nubes sobre el campo
seco, reseco.
y se alzan al cielo las miradas
temiendo asome el Sol.
No importa que se esconda el manto azul
o en la noche no luzca el planetario.

No importa si se anegan los sembrados,
ni importa que se embarren los caminos,
se pierdan las cosechas y el río asole el valle.

No importa, no, no importa.
¡Y lo grito!
Porque las bocas tienen sed en este día.
___________.___________

Carlos Serra

13 comentarios:

Laura Gómez Recas dijo...

Esta es una sequía más del alma que del campo. Una sed antigua que tiene resecos los labios. Ante tanta necesidad, ¿qué más da el exceso? ¡Qué bien hilado, Carlos! Es un poema rabioso que incita a pensar...

Un beso.
Laura

CRISTINA GARCÍA BARRETO dijo...

Querido Carlos:

En ocasiones, el desánimo o el desaliento provocan tal sed espiritual, que ni un río desbordado podría saciar.
Este bello poema a evocado en mi memoria a otro que tengo cocido con la misma leña y termina diciendo:
Necesito volar...
Necesito volar
aún con alas quemadas.

Muy bonito.
Un beso de tu amiga,
Cris.

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Las bocas tienen sed muy a menudo, Carlos... nunca me olvido de pasar por aquí.

Un besazo
MArian

Antonio del Camino dijo...

O, como decía en su día el extremeño Pablo Guerrero, "Tiene que llover a cántaros..."

Sin embargo, son tiempos de sequía...
Y aguardamos la lluvia.

Buen poema, Carlos. Y oportuno.

Un abrazo.

Carlos Serra Ramos dijo...

Querida Laura:

Hay sed de tantas de tantas cosas... que el poema bien puede valer para el que perdió el amor como para el necesitado de sustento, o sed de libertad.

Gracias por leerme, Laura, y por tus frases amables.

Mi beso, bonita niña.

Carlos

Carlos Serra Ramos dijo...

Aaaah... mi querida Cristina.

Si es que ya te espero... no me fallas nunca, amiga mía, y cuan agradecido te estoy, te lo aseguro.

Posiblemente la mitad de las personas con las que sale el tema precisan de de alas para remontar su vuelo y escapar de las ligaduras invisibles pero más fuertes que las amarras de un barco.

Mi beso, pincesa.

Carlos
____________

Carlos Serra Ramos dijo...

Sí, amigo, ya no nos valen promesas ¿Sabes que conozco a gente que arrancó las flores de su terraza para plantar hortalizas? ¿Qué ya son muchos los Carpantas que viven bajo un puente?

Gracias por venir, amigo.

Un fuerte abrazo

Carlos
____________

Carlos Serra Ramos dijo...

Mientras que yo, querida Marian, me olvido cada día de llamarte. Luego, luego, después de... y al final, jo, ya no llamé.

Entró tu compa días atrás, sigue bien tus pasos en la poesía, le estuve leyendo y viendo sus vídeos.

Un abrazo muy fuerte, querida. Oye, ¿por qué será que siempre te recuerdo en la imagen de cuando te conocí?

Carlos

Carlos Serra Ramos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luisa Arellano dijo...

Arrastramos tanta sed... mi querido Carlos, que esa tormenta nos debiera alcanzar a todos...

Ya te conocía el poema y la pintura, pero no deja de sorprenderme y encandilarme cada vez que vuelvo a ellos.

Esta pintura tan simple en apariencia siempre me encantó, pues tiene algo que atrapa y que te funde con ese horizante lejano y bochornoso que presiente y necesita el agua...

Sigo sin "internete"... y sin que las musas me visiten... o sea, que necesito agua :)

Besazo, rey.

Carlos Serra Ramos dijo...

Querida Lui

¿Te vale un muso? Me ofrezco aunque sólo sea por un besito de uvas a peras.

Te envío uno por si acaso, MUACKSSS

Carlos

Pilar Iglesias de la Torre dijo...

como la dureza de la llanura mesetaria que me rehace en cada instante y en la que vivo, Carlos....así tu poema, un grito al horizonte abierto de la conciencia

mi admiración y mi abrazo, siempre...Pilar

Carlos Serra Ramos dijo...

Conozco bien las dos mesetas y en la de Castilla Laón he tenido la suerta de ver en varias ocasiones sus puestas de sol, supongo que serán igual que las de La Mancha, y te aseguro que la majestuosidad del cielo pincelando de rojo las olas de los sembrados es una imagen que se tatua en la retina.

Te dejo este breve poema que compuse en uno de mis últimos regresos de Galicia:

¿DÓNDE, DÓNDE?

Cuando llegue al final de este trayecto
un paisaje de sombras
me apagará los ojos.

¿Y dónde
la flor de la retama,
el verde de los campos
y las olas del trigal mecido por el viento?

¿Y dónde,
tras esa puerta oscura
escucharé su risa, el canto del gorrión
o al eco que me nombre?

El cielo, sol y mar se habrán perdido
en el silencio sin memoria
de la Nada.
_________

Mi beso, amiga mía.

Carlos
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